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Venera

Venera es un proyecto artístico que integra danza, dibujo, bordado, instalación artística y divulgación. Ha tenido la oportunidad de crecer y desarrollarse gracias a la residencia de creación del Coliving artístico de Lugo, en donde también se ha nutrido de la historia e idiosincrasia lucense. La presentación de la pieza tuvo lugar en el entorno natural que rodea a la casa, el pasado 24 de abril. 
La base conceptual del proyecto se establece en el jardín como símbolo del centro, origen y a la vez destino. Venera indaga en el origen, en el principio femenino del vacío como aquello que posibilita el surgimiento del deseo. Adentrarse en el interior de las entrañas y el corazón, lo más imposible de sobornar, para encontrar la belleza. El proyecto se ha nutrido de un proceso previo de investigación sobre el simbolismo del jardín, tomando como punto de partida el tema artístico del hortus conclusus. En este proceso le doy continuidad a la comprensión del jardín cerrado medieval, actualizando su significación simbólica conectada a la del paraíso como símbolo del centro.
La palabra venera comparte significados con el manantial, con la fuente, pero también con las venas y los trazados de la concha de la vieira que nos conducen a las vías de regreso al origen, es decir, al deseo. Además de ser la insignia reconocible del Camino Xacobeo, es también el símbolo de la diosa Venus del amor. De ahí que, no por casualidad, en la palabra venera confluya también el significado de 'adorar en sumo grado' o 'amar'. La relación entre el simbolismo del jardín, el templo cristiano y el cuerpo han servido de base al proyecto.
La visita a la Catedral de Lugo me ha dado la oportunidad de profundizar en el conocimiento de su historia y su vinculación con los orígenes de la leyenda xacobea. Es significativa la relación del Santísimo Sacramento con el Grial y la venera, los tres comparten simbolismo de lo femenino y del vacío como aquello en torno a lo que se circunscribe el deseo. En los tres tiempos del jardín cristiano encontramos también la lucha con una misma y la grieta que nos atraviesa, como fruto de la confrontación con la imposibilidad de coincidir plenamente con el propio querer. 
La metáfora del jardín demuestra que el mundo y su historia están siempre en 'génesis', aún a pesar de sus continuas lesiones. El misterioso principio de la vida reactiva esta génesis, encarnarse es creer en el propio cuerpo y su misterio.
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