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Instalación artística
En el proceso de bordar hay algo de construir un tejido corporal, reescribir una trama sobre una urdimbre heredada. Trama y urdimbre, tiempo y eternidad, el misterioso principio de la vida reactivando la génesis del jardín. Principio y manifestación se necesitan mutuamente, esta misma idea es la que desarrolló Eckart para decir que el alma no es Dios, pero en el alma hay algo increado, en el corazón de cada uno de los hombres está Dios engendrando al Hijo, es decir, pariendo. Encarnarse es creer en el propio cuerpo y su misterio.
Todos los bordados han sido hechos a mano, y en base a dibujos realizados previamente con rotulador fino sobre cartulina de 70x50 cm. En cada serie de bordados se incluye, al final, una foto del dibujo previo realizado en cartulina.

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